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11:17 am

Eurest Euskadi reafirma su compromiso con los proveedores locales

Eurest Euskadi mantiene un firme compromiso con la compra y utilización de materias primas de  proveedores locales, primando el producto […]

Eurest Euskadi mantiene un firme compromiso con la compra y utilización de materias primas de  proveedores locales, primando el producto de temporada y ecológico. Por ello, en sus menús no falta el pescado fresco del Cantábrico, ni el pan, legumbres, verduras, hortalizas y frutas del agro vasco, por citar algunos ejemplos.

En este sentido, la empresa mantiene relaciones fluidas con entidades como la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de Euskadi con el fin de alcanzar acuerdos de colaboración mutua,  que incluyan la adquisición de producto local de calidad y de temporada. De esta forma, la empresa da respuesta a una demanda social cada vez más extendida como es la de un mayor consumo de producto local o de “kilómetro 0”. Esta demanda cobra especial relevancia en los menús escolares, por ejemplo. Eurest Euskadi es una de las empresas líderes en este segmento, con cerca de 20.000 menús servidos diariamente a alumnas y alumnos de numerosos centros educativos del País Vasco.

El compromiso de la compañía con los proveedores locales ha motivado una campaña para agradecer y destacar los acuerdos sellados con varios productores vascos entre los que se encuentran Grupo IRU (frutas y hortalizas), Acenomar (productos congelados) R.M. Barriocanal (pescados y mariscos), Pastelerías Urrestarazu (tartas, pasteles y bombones), Belako (carnes de pollo, conejo y cerdo), Parriaundi (pan y productos frescos de panadería y pastelería),  Oldeko (producción cárnica) y Natuber (patata fresca).

Ventajas de consumir producto local o de “Kilómetro 0”:

  1. Ecológicas: El transporte internacional de productos supone un impacto ambiental en forma de contaminación, emisiones de gases de efecto invernadero implicados en el cambio climático, generación de residuos por la necesidad de un mayor embalaje, el desperdicio de alimentos o el movimiento de especies de otros lugares que se convierten en invasoras al llegar al nuevo terreno. Al acortar las distancias, la huella ecológica en los productos de kilómetro cero es muchísimo menor. Asimismo, el apoyo a la producción local supone defender la biodiversidad doméstica, puesta en peligro, al procurar la supervivencia de las especies autóctonas.
  2. Gastronómicas: Los productos alimenticios recién extraídos, como frutas o verduras, tienen más propiedades y un mejor sabor y olor, al estar frescos. Además, no tienen que recibir los tratamientos de conservación o congelación que requieren los traídos desde lejos. Se protege así también la elaboración de platos típicos basados en productos locales.
  3. Económicas: Se mantiene y refuerza la economía local, en especial los pequeños y medianos productores, que pueden así conservar las variedades autóctonas. Una población que mantiene el empleo de forma local beneficia a toda la comunidad. Por otra parte, el consumidor puede convertirse en productor, por lo menos de algunos de sus alimentos, si cultiva en un huerto urbano. De esta manera, además de practicar un hobby saludable y ecológico, se ahorra dinero en la cesta de la compra.
  4. Sociales: Los ciudadanos se preocupan cada vez más de la forma en la que consumen. A su vez, quieren estar más informados sobre el origen de los productos y los métodos de elaboración. Los productos de kilómetro cero encajan más con esta manera de consumir.